In Memoriam. Manuel Cruz Hernández y la Escuela de Valladolid

11-04-23

In Memoriam. Manuel Cruz Hernández y la Escuela de Valladolid

Realizado por el Profesor Alfredo Blanco Quirós

El pasado día 4 de abril fallecía en Barcelona el profesor Manuel Cruz Hernández a los 96 años de edad. Viudo de Ángeles Martínez Valverde, tenía 4 hijos, la mayor, Ofelia, pediatra, y 6 nietos. Había nacido en Málaga (1926) en una familia sin antecedentes sanitarios. Un hermano mayor, Miguel, llegaría a ser alcalde de Salamanca y el principal arabista de su época. Al poco, sus padres, maestros, se trasladaron a Granada donde estudió el Bachillerato y terminó la carrera de Medicina (1951) ambos con Premio Extraordinario. En 1948 obtuvo por oposición la plaza de Alumno Interno de Pediatría y sesenta años mas tarde admitía, con total seguridad, que ese simple acontecimiento le condicionó toda su vida posterior.

Desde 1951 a 1957 se formó en Granada con su maestro Antonio Galdó Villegas donde coincidió con futuros catedráticos de Pediatría como Francisco Rodríguez López, Manuel Bueno Sánchez o Antonio Martínez Valverde, del que acabaría siendo cuñado. Hizo una estancia con Jean Chaptal  en  Montpellier, facultad con la que mantuvo un permanente intercambio científico.

En 1957, con 31 años, obtuvo la cátedra de Cádiz, siendo uno de los catedráticos de Medicina mas jóvenes del país. Se desplazó con varios discípulos granadinos, entre ellos Juan Antonio Molina Font quién también le seguiría a Barcelona hasta terminar en Granada donde es profesor emérito desde el 2007; siempre lo consideró uno de sus mas brillantes discípulos. En los 7 años vividos en Cádiz formó un grupo de pediatras andaluces, varios de los cuales como Rafael Jiménez o Francisco Muñoz-López le acompañarían hasta su jubilación. La cátedra de Barcelona había quedado vacante por el prematuro fallecimiento de Rafael Ramos Fernández y en 1964 tomó posesión por traslado, como relata en sus memorias, el mismo día que Ernesto Sánchez Villares, hacía lo propio en la Facultad de Santiago de Compostela, aunque en su caso fuera transitorio.

La producción científica y clínica de Manuel Cruz Hernández es imposible de enumerar aunque él mismo nos facilita la labor al poner siempre en primer término su trabajo docente y el orgullo de haber creado una Escuela de Pediatría de la que no dejaron de surgir destacados discípulos. Con frecuencia nos hablaba de la semejanza con la Escuela de Valladolid de Sánchez Villares, de sus similares objetivos y de la hermandad entre ambas, aunque nunca hubo mucho intercambio docente.

Si algún pediatra español no lo conoció personalmente, seguramente lo que sí utilizó fue su famoso Tratado de Pediatría, “El Cruz”, que nació como “Los apuntes de Cádiz” y llegó a la Xª edición. El éxito no fue casual porque no hay casualidad que dure 30 años. Los colaboradores sabíamos que leía desde la primera a la última letra y que no se limitaba a corregir comas y tildes. Por eso el Tratado mantuvo siempre una elogiable homogeneidad en extensiones, figuras (que con frecuencia añadía él) y contenidos. Pasados casi 40 años, aún recordaba y lamentaba, que Sánchez Villares “ocupado con la Pediatría Básica” hubiera declinado su invitación para colaborar en el Tratado.

Desde 1972 a 1976 fue vocal de la junta directiva de la AEP presidida entonces por Sánchez Villares. Cruz Hernández le sucedería en el siguiente período (1976-1980).  Colaboraron juntos y precisamente en esa década la pediatría española empezó a cambiar. Sin embargo, a pesar de su paralela trayectoria, la relación entre los dos maestros no fue siempre fluida. Cruz, de trato social tímido y de sentimientos retenidos, a veces encontraba a Sánchez Villares “un poco agresivo”, por eso en alguna ocasión, como con los textos, buscó un acercamiento a través de Manuel Crespo. Los años fueron transformando las aristas en recuerdos. Con motivo del 20 aniversario del fallecimiento de D Ernesto, me mandó unas comedidas, pero sinceras, palabras que tomo la licencia de publicar:

“... En nuestra larga convivencia a menudo compartimos ilusiones, proyectos y afanes. Y cuando competimos porque el sistema nos obligaba, fue para acabar con  el tiempo reforzando nuestro  hermanamiento personal y de nuestras Escuelas”

“Todavía no puedo librarme del peso de los recuerdos, pero predominan los que son motivo de agradecimiento como sucede en esta ocasión: ha merecido la pena tener tiempo suficiente para disfrutar de la amistad y comprobar  la huella duradera de alguien tan importante para la pediatría como mi amigo Ernesto Sánchez Villares. Sigue siendo un maestro verdadero con ayuda del tiempo. (M Cruz. Mayo 2015)

En mi opinión, por su nivel científico, su autoridad moral y la buena relación con los principales grupos universitarios, merece ser considerado como la figura más representativa de la pediatría española de la segunda mitad del S XX.

El 10 de Mayo del 2007 dio la conferencia de clausura, “Bioética en Pediatría”, en el Curso de Excelencia de la Fundación Sánchez Villares que organizaron en Burgos Javier Domínguez, Gregorio de la Mata y Jesús Rodrigo. Ya con 85 años, volvería a viajar a Valladolid con motivo del Congreso Nacional invitado por el presidente, Julio Ardura. Le recogí en el aeropuerto y fue el último contacto personal, aunque seguimos intercambiando correos en Navidad y en otras celebraciones.

Nadie se muere del todo mientras sea recordado, es un pensamiento que D Manuel dejó en su libro de Pediatría Inacabada. Sospecho que envidiaba a D Ernesto porque sus discípulos, décadas después de su desaparición le mantenían presente y seguían hablando de él a los jóvenes que no le conocieron. Si así fuera, no es por falta de agradecimiento. Es pura biología, con su longevidad ha sobrevivido a multitud de discípulos, desde el malogrado José María Francés en 1971, hasta la alergóloga Maruja Martín Mateos en 2022, pasando por Martí Henneber, Alfredo Gallart, Rafael Jiménez y tantos otros.

Sobre Manuel Cruz Hernández escribirán los historiadores.

 

REFERENCIA

* Cruz Hernández, M. Sesenta años de Pediatría inacabada. Páginas vividas de la historia pediátrica contemporánea. Editorial Ergón. Madrid 2010; pp 18-19, 38-45; 171-175 y otras

Última actualización: 08/08/23